Solucionando el problema:
La propiedad quería dar un giro a la decoración y hacerla más cálida. Integrar elementos como una pared con una fotografía mural con mucho colorido y transformarla en algo que transmitiera calma. Por eso se decantaron por paneles acústicos de palillería en roble natural, sobre una placa PET de color verde manzana, aportando calidez y frescura al espacio. Para los techos escogieron islas circulares, de diferentes tamaños, en color blanco, el mismo del techo y así no romper con las armonías de color. Por último, se cubrió la larga y elegante barra que integra todos los ambientes, con paneles acústicos de palillería de roble natural y esta vez sobre una placa PET gris marengo, dando mucha solera a la misma y al local.
La selección de estos materiales y la combinación en su justa medida, nos hizo cumplir con los resultados exigidos por los cálculos acústicos y por el estudio de la acústica en el interior del local, convirtiendo un local ruidoso en un amable restaurante en el centro de Mallorca.