
La problemática de estas magníficas instalaciones radica en la amplitud de los espacios y en su esencia diáfana, con mínimos elementos decorativos, que junto con las alturas de sus salones, genera los indeseados efectos de la reverberación.
Una vez analizada la situación y tomando en cuenta variables presentes como la ubicación de los puestos de trabajo, las alturas de los techos, ventanas y mamparas de cristal, así como el uso mismo de las instalaciones, se efectúa un cálculo del tiempo de reverberación presente en cada una de las diferentes oficinas y se concluye que éste se debe reducir para poder cumplir con los requisitos del CTE español y para brindar las mejores condiciones de confort acústico, tanto para los clientes y visitantes, como para los empleados de las oficinas.
En un abanico de posibilidades, los responsables escogen como solución una combinación de diferentes elementos fonoabsorbentes con un alto grado de personalización, lo que se materializa en una mezcla de paredes cubiertas con paneles acústicos de palillería en roble natural y cuadros acústicos personalizados con fotografías de temas náuticos y de la empresa, logrando con ello encauzar los tiempos de reverberación y ajustándolos a los sugeridos en el CTE español.


